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Carolina Ullilen Marcilla,Especialista en Ergonomía y Factores Humanos
La carga mental es una gran preocupación para aquellos que buscamos asegurar mejores condiciones laborales. Se señala que el ser humano tiene una capacidad limitada para procesar información, más aún si agregamos tareas a otra tarea que es la principal. Una sobrecarga mental (cuantitativa/cualitativa) está presente principalmente en personas que manejan datos o información que requiere el incremento del nivel de atención, la facultad de resolución de problemas, el empleo frecuente de la memoria, la toma de decisiones.

Imagen: IEA & ICOH
Existen diversos métodos de medición para evaluar la carga mental tales como instrumentos multidimensionales (ej. NASA-TLX, SWAT), además se debe tomar en cuenta las alternaciones psicosomáticas y los cambios fisiopatológicos manifestados por los trabajadores los cuales se van desarrollando con el tiempo, debiendo ser tomados con precaución para identificar el nexo causal.
Te compartimos uno de nuestros casos analizados en el rediseño de una sala de control:
En una sala de control, el operador de un turno supervisa los procesos para asegurar la continuidad de las operaciones. Durante nuestras visitas de recojo de información, detectamos que realiza con frecuencia otras labores de carácter administrativo debido a fallas del sistema computarizado.
Esta situación afecta su grado de concentración, impidiéndole analizar las causas de las paradas de la máquina por falta de tiempo, conduciéndole a reportar solo las fallas. La persistencia de esta rutina ha generado condiciones estresantes en los operadores de los diferentes turnos, la cual ha sido reportada a la jefatura quien señala que el sistema computarizado reporta fallas mínimas, siendo la realidad otra en el terreno.
Es necesario señalar que los factores de riesgo relacionados con el trabajo son diversos tales como el deslumbramiento por la cercanía de las ventanas, la adopción de malas posturas del cuerpo por permanecer sentado de manera prolongada, y los movimientos exigidos de ojos y de cabeza ya que las pantallas se encuentran fuera de los ángulos de visión recomendados.
También llamó nuestra atención la cantidad excesiva de información, constatándose que hay un sistema computarizado que no ha automatizado todo lo que se requiere. Por tanto, en este caso no se trata solo de aumentar el número de trabajadores para reducir la sobrecarga, sino principalmente el de analizar las causas que generan estas fallas, además de diseñar una buena distribución de las pantallas con un adecuado layout.
La experiencia y las competencias adquiridas de los trabajadores han permitido afrontar las exigencias del trabajo, pero sabemos que excesivas demandas del trabajo ocasionan fatiga y diferentes reacciones del organismo.
Nuestras intervenciones apuntan a eliminar o reducir las fuentes de estrés creando un ambiente de trabajo saludable. Para ello, más allá de la elección del método de evaluación de la carga mental y aplicación de normativas técnicas, también dedicamos el tiempo necesario para comprender la actividad laboral que realiza el trabajador.
Más información:
Díaz, C. (2010). Actividad Laboral y Carga Mental de Trabajo. Ciencia & Trabajo Número 36.
Salaniva, M. (2009). Capítulo 3 - Demandas y recursos del ambiente de trabajo. Psicología de la salud ocupacional. Editorial Síntesis.
Foto de portada: https://bit.ly/2We5QRU
