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Carolina ULLILEN MARCILLA
El miedo puede definirse como aquella emoción desagradable que surge cuando la persona ha percibido una amenaza o un peligro. Esta (necesaria) emoción humana varía de una persona a otra y contribuye a la supervivencia, permitiéndonos reaccionar a los peligros.
A mayor percepción del miedo, menor es el desempeño, puesto que el cuerpo al ser controlado por el sistema nervioso puede disminuir su respuesta a las exigencias laborales, y por ende, afectar la productividad ya que uno puede bloquearse.
Dicho esto: … ¿Existe el miedo en el trabajo?
Cuando atravesamos una situación difícil de sobrellevar, podemos tener trastornos negativos a nivel fisiológico, psicológico y/o conductual. Si esta situación es complicada de modificar, los trabajadores construirán estrategias de defensas individuales o colectivas contra el miedo para evitar percibir la situación como muy peligrosa.
| A mayor percepción del miedo, menor es el desempeño, puesto que el cuerpo al ser controlado por el sistema nervioso puede disminuir su respuesta a las exigencias laborales, y por ende, afectar la productividad ya que uno puede bloquearse. |
Existen investigaciones que señalan que algunas personas prefieren mantenerse en silencio por temor a las consecuencias negativas en las relaciones laborales tales como exclusión del grupo, ser mal vistos, ser sancionados o la pérdida del puesto de trabajo. Si bien el trabajador continúa con sus labores para no afectar la producción, esto conduce a asumir ciertos riesgos al minimizar el peligro y puede constituir una barrera para el cambio, limitar la innovación y afectar la comunicación. De hecho, los trabajadores no señalan los errores posiblemente para no ser sancionados y los problemas se repiten. La relación entre responsables y trabajadores se ve afectada al provocar un aumento en la desconfianza, perjudicando el desempeño laboral.

Ahora bien, no se trata de erradicar el miedo en el trabajo, sino actuar preventivamente en las situaciones de trabajo que influyen negativamente en éste y de esta manera, evitar afectar el comportamiento humano y el funcionamiento operativo de la empresa.
Profesiones afectadas:
En nuestra experiencia, encontramos áreas en donde los trabajadores se exponen con mayor frecuencia a peligros susceptibles de ocasionar daños, lo cual va condicionando el desarrollo de mecanismos de defensa contra el miedo y así poder superar dificultades.
En una asesoría realizada a un terminal portuario, evidenciamos que los estibadores agrupados en cuadrillas que ingresan a las bodegas de embarcaciones con una profundidad mayor de 10 metros, deben desplazarse sobre la carga apilada (ej. barras de acero). Las zonas de difícil acceso, la presencia de desniveles, la forma inestable en que viene la carga estibada en la bodega y la carga muy pegada no solo conlleva a malas posturas para colocar las cadenas de izaje, sino también a caídas a diferente nivel, golpes, tropiezos. Al ser el personal con antigüedad laboral, han adquirido destrezas, habituándose y tomando con naturalidad las exigencias físicas y mostrando dinamismo en el cumplimiento de las tareas, a pesar de los riesgos a los cuales están expuestos. Si bien los trabajadores son capacitados sobre las técnicas seguras y cuentan con los EPP, hay un riesgo residual que debe ser asumido indivildualmente.
Por otro lado, en algunos proyectos industriales, constatamos que los operarios de líneas de producción están expuestos a variables como la velocidad de la máquina, el rendimiento exigido, la búsqueda de bonos adicionales de reconocimiento. Un caso que se me viene a la mente, es el de una operaria con poca experiencia y contrato de 3 meses, que manifestó que siente cierto miedo al no lograr dominar la velocidad de la máquina, acumulándose los productos en su zona de trabajo y afectando a sus demás compañeras, en comparación con las operarias estables y experimentadas que poseen una técnica definida.
En cualquier organización, el miedo puede darse también por la existencia de relaciones tóxicas de trabajo. Por ejemplo, cuando el jefe tiene una conducta prepotente y a veces agresiva en contra de los trabajadores, afectando el clima laboral, también puede ser el caso cuando los trabajadores tienen miedo a expresar sus opiniones por temor a que sus jefes se desquiten con ellos o sean etiquetados como “quejones”, además del temor de ser excluidos o marginados por sus compañeros. Como verán, el miedo no es exclusivo de las actividades de alto riesgo.
Reflexión:
Las personas deben tener la posibilidad de hablar sobre aspectos importantes relacionados con el trabajo en lugar de optar por permanecer en silencio, siendo sus ideas deben valoradas o tomadas en cuenta. Sin duda, saber escuchar es un aspecto clave para el éxito empresarial y requiere dejar a un lado algunos paradigmas.
Referencias:
C. Bedoya Dorado, M. García Solarte (2015). Efectos del miedo en los trabajadores y la organización. / Estudios Gerenciales 32 (2016) 60–70.
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0123592315000613
F. Daniellou, M. Simard, I. Boissieres (2013). Factores humanos y organizativos de la seguridad industrial. Cap. 8. La salud de las personas y de la organización.
C. Dejours (2000). Travail, usure mentale. Bayard Éditions. Paris.
Imagen de portada:
https://www.the-pool.com/work/work-advice/2015/28/does-fear-control-you-at-work
