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Carolina Ullilen Marcilla
El concepto de espacios abiertos de trabajo con mesas compartidas sin paredes o con divisiones bajas no es nuevo y es una tendencia que sigue creciendo en diferentes sectores. Este tipo de espacio fue creado hace décadas con el objetivo de facilitar la comunicación y tratar de romper barreras jerárquicas o estructuras de poder en la organización y promover horizontalidad. En nuestro medio, para evitar situaciones irregulares o ilegales. De esta manera, permite a la supervisión hacer un seguimiento de la productividad de sus colaboradores o personal laboral. Asimismo, es una forma de optimizar recursos en las empresas al reducir metros cuadrados por trabajador, ya que mientras mayor es el espacio ocupado, aumenta el precio del alquiler, mantenimiento, etc.
Grandes compañías, principalmente de tecnologías de información como Facebook o Google apuestan por estos espacios abiertos donde se fomenta el intercambio de ideas y planificación. Ante ello, una primera interrogante: ¿todas las compañías y/o áreas requieren de espacios abiertos? Investigaciones en psicología laboral ponen en evidencia una serie de desventajas de los espacios abiertos que pueden afectar el bienestar y reducir la productividad. Entre los principales problemas, diversos autores señalan la falta de concentración por el ruido, las distracciones, y la falta de privacidad.
Por ejemplo, un estudio realizado por Gensler (1), reconocida empresa estadounidense de diseño y arquitectura, analizó el impacto de los espacios de trabajo sobre una muestra de 90 000 empleados de 155 compañías, en el que concluye que un factor determinante para la eficiencia y efectividad no era el trabajo en equipo, sino la concentración individual; y que en muchos casos el “open space” conlleva a jornadas más largas y los trabajadores tenían pocas ganas de sociabilizar.
Para una mejor concepción de los espacios de trabajo, se sugiere realizar un análisis de las necesidades de los empleados ya que pueden requerir de un espacio propio debido a:
- El grado de concentración, casi siempre asociado a la complejidad de las tareas a realizar,
- La necesidad de privacidad y tratamiento de información confidencial previamente calificada,
- El hecho de reunirse con clientes y personas de otras áreas sujetos a código de ética y seguridad.
En caso de no haber suficiente espacio para más oficinas ya que la empresa puede contar con escasos recursos, debe evaluarse los beneficios de los cubículos y módulos con paredes altas. Asimismo, se debe implementar más salas de reuniones, salas de lectura y por qué no, cabinas para hablar por teléfono; y en general, espacios donde los trabajadores sociabilicen y establecer normas de convivencia.

Otra alternativa para optimizar los espacios y el tiempo, y algunas veces gastos en transporte es establecer el teletrabajo; claro está, luego de haber realizado un análisis de necesidades y sobretodo de los objetivos del puesto. Es necesario tener en cuenta que los resultados no se miden o deberían medirse solo por el tiempo que pasamos en la oficina o por el espacio que ocupamos.
Es importante precisar que una “excesiva” proximidad entre puestos de trabajo podría ralentizar la creatividad y la productividad; y una última interrogante: ¿los resultados esperados con los espacios abiertos se pueden lograr en organizaciones carentes de líderes “horizontales”?
Referencia:
(1) Menárguez, A. T. (2015) En esta oficina no se puede trabajar.
http://economia.elpais.com/economia/2015/04/13/actualidad/1428923437_136673.html
Imagenes:
Portada: http://www.fortuneprops.com/blog/how-open-plan-office-space-design-affects-employee%E2%80%99s-productivity
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/10/140929_vert_cap_oficinas_abiertas_yv
